A corto plazo – a largo plazo

El ser humano llora ante el pensamiento que hoy podría ser su último día de vida y que no obstante tiene que vivir haciendo planes a largo plazo. Pues la probabilidad está más bien del lado del largo plazo, se trata sin embargo de una probabilidad y nada más. Qué pasa, si todas las ilusiones son en vanas y el hombre en todos momentos de su vida se da cuenta de que su vida podría terminar en aquel día.

¿Hasta dónde llegó cada uno de nosotros en la conciencia de su cortoplacismo y de su longevidad? Creo que en el hombre existan todos los matices, aunque se verifiquen siempre modificaciones. Tampoco sirve confiar, se trata de tener fuerza, voluntad y confianza en sí mismo. Si uno tiene estas tres calidades, pues en ese caso se puede vivir a corto plazo en el largo plazo. Porqué vivir significa disfrutar de ambos aspectos, de la corta duración de algo, es decir, vivir el carácter efímero de los sentimientos y de las apariciones momentáneas como si fueran chispas e integrar estos relámpagos que se inflaman brevemente en la longevidad.

El cortoplacismo y la longevidad para nosotros, los humanos, tienen un fin algún día, son limitados, incluso la longevidad es finita y termina con la muerte. La conciencia termina con la muerte, eso es al menos lo que muestra la experiencia. Yo tengo dentro de mí todas las vidas que fueron, todas las que son y las que serán como potencial. El potencial que voy a usar, lo que haré de mí, lo que voy a vivir, todas estas potencialidades son infinitamente finitas y limitadas. Y por eso el hombre nunca está contento, porqué sabe, que podría llegar a ser todo lo que quiere, que podría vivir todas las vidas posibles. Si uno se da cuenta de su propia condición humana – subjetivamente a través de sus sentimientos y objetivamente a través de su ingenio y de su experiencia – pues no puede hacer nada más que mentirse a sí mismo, o en la sola dirección del cortoplacismo o en aquella de la longevidad. Pero cuando te mientes a ti mismo, pues, siempre que uno quiera sentir su propia vida – uno llega a ser o malo tentando a imponer la propia voluntad o tanto más amoroso, porque con el amor esta situación fatal se puede abordar más fácilmente. Probablemente habrá personas que no tiene este tipo de sentido de tiempo, que ni lo sienten o no se dan cuenta del cortoplacismo y de la longevidad, que viven como si no hubiera otra posibilidad, que viven sus vidas sin tomar en consideración algunas alternativas. Apenas uno quiere entender algo, poniéndose unas preguntas sobre la vida y su significado, todo se acaba, después de todo si pasas la mayor parte de tu tiempo solo contigo mismo y pasas toda tu vida buscándote a ti mismo, luchando por la libertad toda tu vida, por la libertad absoluta, tenlo en cuenta. Cada ataque a la propia libertad, cada ataque a los propios defectos e imperfecciones, te desvían del camino. El momento místico se inicia cuando uno excede estos dos límites de largo y corto plazo. ¿Cómo puede tener éxito? Negándote a ti mismo y cuestionando todo lo que sientes. Hay científicos de la mente y antropólogos de la emoción. Si la antropología es extendida por el nivel emocional, entonces hemos alcanzado los límites de la mente, entonces la mente puede ser extendida, entonces uno está al borde de mirar más allá del propio horizonte. En el camino se cruza solamente el miedo de las nuevas posibilidades. El miedo a la volubilidad es por eso que la gente siempre se apoya a otras personas en la ilusión de encontrar apoyo y que por eso pierden lo más preciado que poseen, su libertad. La libertad de la mente significa vivir esta falta de estabilidad, superar los miedos, darse cuenta una y otra vez de que nada trágico sucede al tratar de expandir las fronteras. Al contrario, estrictamente hablando, esto tipo de apoyo lo encuentras precisamente en esta falta de estabilidad, porque no sólo el universo se está expandiendo, sino también el ser humano. También el ser humano se expande, sólo que como adulto uno se pone constantemente límites, porque presuntamente se vive así, porque las convenciones lo dicen. Por miedo uno se olvida de expandir y es precisamente esta falta de expansión lo que crea el mal en el mundo, los siete pecados capitales, toda la pena. Si alguien es capaz de vivir como un ser humano en expansión, entonces este ser humano superará la muerte y el decaimiento en su espíritu. Esta curva de niño – adulto – anciano ya no existe, porque el cuerpo se descompone, este caparazón de la mente puede ser considerado con la mente como lo que es, pasajero, a corto plazo, transformable. La mente también puede ser todo esto, pero puede ser más que el cuerpo, puede expandirse, el espíritu es más que el cuerpo. Es el Cáncer de la mente cuando expande la mente.