Soy un amante de la ciencia ficción en sus diferentes formatos, la transmediatización de contenidos aporta en la actualidad un sinnúmero de opciones para quienes disfrutamos de ella; una obra literaria, un cómic, una serie de televisión, una película, un video juego…

En fin todo ello nos muestra lo que hay en la imaginación de sus creadores; pero ¿hasta qué punto hablamos de ficción?; teniendo en cuenta, por ejemplo, que en su momento Julio Verne inmortalizó en la literatura obras como De la Tierra a la Luna, producto de los más hondos deseos del hombre por explorar el universo, una empresa imposible para la época pero un siglo después convertida en proeza por los Estados Unidos, con impresionante similitud en el vehículo de viaje, el lugar de lanzamiento y hasta el tiempo de viaje desde la Tierra hasta su destino, la Luna.

Así mismo se podría traer otros textos que se anticiparon en el tiempo a descubrimientos e inventos: 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne en 1879 (el submarino); Mirando atrás, de Erick Fromm en 1888 (la tarjeta de crédito); Los acorazados terrestres, de H.G. Wells en 1903 (la bomba atómica); y películas como: 2001: A Space Odyssey (la tableta); Desafío Total (el coche autónomo) o Regreso al Futuro 2 (el Hoverboard).

En efecto, todo lo que se imagina el hombre no llega a hacerse realidad, pero sí que existen personas con la capacidad de visionar el futuro utópico o distópico que nos espera, lo que podríamos considerar como una especie de profetas de nuestro tiempo. Por ello me pregunto si realmente ¿es una anticipación inconsciente del futuro o será una preparación consciente del mismo? y aunque suene a teoría conspirativa pienso que existe una ciencia más avanzada de la cual no nos hemos enterado y cuya finalidad puede ser altruista o instrumental para el capital.

Desde hace un tiempo se han planteado teorías sobre posibles técnicas para la llamada evolución artificial del hombre, etiquetada como transhumanización, una versión mejorada del hombre tanto física como mental a través de la biotecnología, la inteligencia artificial, la clonación, la nanotecnología, las prótesis de partes del cuerpo, y las más osadas teorías sobre el cyberware (unión del cuerpo con dispositivos electrónicos), el ciborg (reemplazo de partes u órganos del cuerpo, lo que mejoraría nuestros sentidos, nos haría más veloces o fuertes; y hasta la transferencia de mentes (técnica de almacenamiento del contenido de la mente y su posterior descarga en otro cuerpo).

Series como Orphan Black y Altered Carbon de Netflix han pintado un futuro en el que el hombre es objeto de control por grandes grupos o corporaciones, manipulación genética y modificación corporal. La primera se centra en un movimiento conocido como la Neolución, el cual dirige el desarrollo de tecnologías de terapia génica y clonación, una trama en la cual un grupo de clones busca su autonomía y libertad como cualquier ser humano, lejos del control que ejercen estas corporaciones a sus vidas; de modo similar, la segunda serie presenta un universo dominado por élites económicas que controlan este y otros mundos, para los cuales la vida eterna es su principal ventaja, ya que con el descubrimiento de un nuevo mineral es posible almacenar toda la conciencia de una persona y trasladarla al mismo cuerpo clonado o a otros cuerpos, así las cosas, solo quienes poseen los recursos para comprar nuevos cuerpos podrán darse el lujo de vivir, 200, 300 o más años.

Ahora bien, ¿qué tan alejadas están de la realidad? Para sorpresa les informo que ya existen organizaciones encargadas de investigar y llevar adelante estas iniciativas que buscan prolongar la juventud y hasta recuperarla; una de ellas es la organización de David Cobel y el Dr. Aubrey de Grey, denominada Methuselah Foundation, cuya misión es lograr en 2030 que una persona de 90 años se vea y sienta como de 50 años; y para ello han promovido investigaciones en el campo de la genética y la biotecnología con premios a quien logre romper el record mundial del ratón más viejo, y quien pueda recuperar exitosamente la salud de un ratón envejecido. Y un poco más allá se encuentra SENS Research Foundation, de la cual también es parte el Dr. de Grey y cuyo objetivo es el desarrollo de un nuevo tipo de medicamento, terapias regenerativas que eliminan, reparan, reemplazan o hacen inofensivos el daño celular que se acumula en los tejidos a lo largo del tiempo; es decir, devolver la salud y el vigor a los tejidos envejecidos.

En fin, son muchos los cuestionamientos que suscitan estas investigaciones, pues ¿quién no quisiera vivir un poco más o recuperar la salud aun yendo contra la naturaleza humana? ¿Quién no quisiera mantener su juventud? Y si nos preguntamos a ¿qué precio? De seguro la respuesta es que no importaría el precio; no obstante, así como aún se mueren los niños en América y África por no tener una vacuna, alimentos o condiciones de salubridad suficientes, así e incluso más limitado sería el acceso a la población a esta alternativa médica y solo unos cuantos privilegiados podrán contar las historias a sus tataranietos, viéndose como sus padres. Estamos ante un panorama científico que desborda la imaginación, el siguiente paso nos lo seguirá dando la narrativa en sus muchos formatos, el mundo ante la posibilidad de una nueva generación que será capaz de alterar la evolución de su propia especie.