Esto está escrito para recordar,
para dejar ir, para aferrar,
contra las lágrimas,
para el aquel entonces, o para siempre.
Una palabra al final:
Nuestro camino tuvo que ser recorrido.
Ni un paso está de sobra.

Nunca estuvieron los días más azules
que en aquellos días contigo y conmigo.
Sobre nosotros se mecían las ramas de flores
en el viento calurosamente soleado.
Desprendían sin más preocupaciones un perfume a tiempos
que no terminan.
Estoy aquí cuando soñamos.

Sólo tengo que cerrar los ojos
y mi viaje termina.
El tiempo para para mí, no para ti.
Camino nuestros caminos entre los árboles,
en la sobra, en islas de luz –
Si no me encuentras en ningún lugar,
encuentrame aquí.

(de: Anke H Höhl-Kayser, „Die Schatten von Sev-Janar“)