Ansiar viajar

En Europa es muy común que la juventud viaje por la Unión Europea. Los viajes de cursos escolares a temprana edad llegan a sobrepasar los límites del propio país, y es muy usual que los alumnos también visiten los países cuyos idiomas aprenden en las escuelas.

Después, al estudiar en las universidades, nuevamente los jóvenes aprovechan las diferentes posibilidades de recorrer Europa, en forma de viajes cortos o por medio de algún programa de la universidad para pasar un o más semestres fuera de su país natal. Claro está que la unión política y financiera ayuda muchísimo a esta movilidad de los habitantes, pero ésta también se debe a las cortas distancias y a la cultura e historia entrelazada que existe entre los diferentes países.

En América Latina, viajar es un privilegio de pocos, y los jóvenes de clase media añoran poder conocer algo del mundo. En Chile específicamente, desde siempre se tuvo un cierto recelo a viajar. Creo que se debe a las fronteras naturales que tiene el país: por un lado, el Océano Pacífico inmenso que supone una delimitación vasta. Por el otro lado, la Cordillera de los Andes, que a los conquistadores españoles costó tanto en superar. El norte con su desierto árido de Atacama, el sur con un desierto gélido, la Antártida. Chile parece una isla. Por lo menos, así se concibe un poco la geografía en el propio país. La otra razón es que Chile ofrece paisajes tan diversos que es difícil conocerlo y recorrerlo por completo. Así que los chilenos sí viajan, pero viajan al norte o al sur del propio país, en su mayoría para buscar trabajo en otros lados, o para ir a estudiar a la capital, o para ir a visitar la familia que vive en otras regiones. Pero muy pocos se atreven a cruzar la frontera. Y cuando lo hacen por más tiempo que durante unas meras vacaciones, se van de verdad. Los jóvenes estudiantes o profesionales se van, no a pasar un semestre en Argentina, Perú o México, no, ellos se van a estudiar un Master en los Estados Unidos, procuran una beca en el Canadá, Australia, o, los que son más suertudos, se van a Europa. El viejo continente sigue siendo la cuna de la cultura dominante de América Latina, y muchos edificios europeos están construidos por más tiempo que la existencia de los países independientes latinoamericanos. Pisar historia, conocer la diversidad europea y al mismo tiempo buscar identidad propia parece ser un motor impulsor fuerte para aventurarse a vivir en Europa.

Conocí a Nelson en Concón, cerca de Valparaíso, Chile, en una playa conocida por sus olas de surf. El pelo negro ondulado, barba negra, tez más bien oscura y ojos observadores. No encajaba en el mundo de las apariencias que es el surf. Al conversar, me contó que trabajaba como psicólogo y que surfear era una forma de despejar su mente.

Algo más de un año después de conocerlo, nos encontramos en Berlín, Alemania.

PensaTiempo: ¿Por qué te decidiste salir de Chile?

Nelson B. López: Desde pequeño quise salir y conocer el mundo. Siempre me ha gustado aprender otros idiomas y conocer otras personas, eso siempre me moviliza. Siento que para conocer un lugar diferente no es suficiente ir de vacaciones, tienes que vivir un tiempo por lo menos en un lugar para realmente conocerlo.

PensaTiempo: ¿Cuándo comenzaste a planificar tu salida del país?

Nelson B. López: Concretamente nacen las ganas de salir de Chile en un viaje a los EE. UU. Viajé a California y sentí que quería pasar más tiempo en una cultura diferente.

PensaTiempo: Esta no es tu primera mudanza que digamos.

Nelson B. López: ¡No! Nací en Angol y viví en Collipulli, cuándo tenía dos años, nos mudamos a Antofagasta.

PensaTiempo: Del sur al extremo norte…

Nelson B. López: Sí, luego a los siete años nos mudamos a Los Andes, en la Región de Valparaíso.

PensaTiempo: Con eso ya recorriste mayor parte de Chile.

Nelson B. López: Volví al sur para estudiar derecho, fui a Temuco. Pero no me gustó la carrera y por eso cambié la universidad y el ramo: estudié psicología en Valparaíso, y cuando me gradué comencé a trabajar en Santiago. Por razones laborales volví a Valparaíso, donde viví con mi madre y mi hermano menor durante dos años, y ahora estoy en Berlín.

PensaTiempo: ¿Te gusta ser tan móvil o echas de menos tener más apego a un solo lugar?

Nelson B. López: Esto de crecer en un solo lugar es un privilegio, pero por otro lado, sentirte de “ninguna parte” te ayuda a desapegarte de una sola tierra o espacio, ciudad o incluso de amigos y personas. Desde pequeño me he acostumbrado a los cambios, yo ya he perdido la cuenta del número de casas y hogares en los que he vivido. ¿16? ¿18? ¿O serán veinte? Es verdad que las mudanzas con la familia siempre eran en Chile, no pasamos la frontera, pero la cultura chilena es diversa y he vivido en regiones muy apartadas una de la otra. Eso hizo cambiar mucho mi pensamiento. Bueno, y varias veces nos mudamos cuando yo estaba pasando por periodos importantes. Cuando eres pequeño y te vas, dejas a tus amigos y luego partes de nuevo, en fin. Por lo tanto no me complica comenzar de nuevo, al contrario, siempre es un desafío para mí, para conocerme más y conocer más hacia dónde quiero ir.

PensaTiempo: ¿Hace cuánto estás en Berlín, cuánto tiempo quieres quedarte?

Nelson B. López: Estoy en Berlín hace un mes y una semana, planeo quedarme durante un año, pero bueno, tampoco soy muy buen planeador, creo que mirar un poco más lejos de 4 meses es difícil, pero la idea es mantenerme durante un año y luego no se realmente que pasará.

PensaTiempo: ¿Qué haces, cómo te mantienes?

Nelson B. López: Junté mucho dinero en Chile, trabajando mucho y eso me ha solventado hasta ahora y me ha dado mucha tranquilidad. Pero aquí en Alemania he trabajado limpiando casas y pintando casas también. Realmente todo ha sido un cambio nuevo, donde antes solía ser profesional y ejercía una profesión (psicología). Y hoy por hoy eso realmente no me importa y no cuenta.

PensaTiempo: ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?

Nelson B. López: Uffff. (Nelson suspira) Que difícil responder cuando todo es nuevo y me siento como un niño curioso en un país con muchas cosas distintas al mío y a Latinoamérica. Me llama la atención su idioma, ando como niño preguntándole a la gente “Was ist das?” y pido que me expliquen que es cada palabra (risas) y hasta ahora los Berlineses me han tratado muy bien.

PensaTiempo: Y tus primeras impresiones en Berlín y en Alemania han sido…

Nelson B. López: ¡Buenas! Al principio me llamó la atención lo bacán que es el transporte público y lo barato que es el supermercado o comprar cosas para comer. También los sueldos y el mínimo que realmente es mucho más que en Latinoamérica. Por otro lado la interculturalidad es algo que me gusta y me mantiene muy atento, es más, he estado en un carro del transporte ferroviario metropolitano y he mirado a mi alrededor y veo que todos somos distintos, un africano, una asiática, un Alemán, un gringo, yo, en fin, ¡eso es hermoso!

PensaTiempo: ¿Cuál frase o palabra te gusta en alemán o consideras importante?

Nelson B. López: Una de las primeras que aprendí con mucho peso es “möglich” y luego aprendí a usarla y cuando los días son difíciles me repito en mi cabeza “alles ist möglich fur mir”.(risas)

PensaTiempo: “Alles ist möglich für mich“.

Nelson B. López: ¡Una vocal con dos puntos por frase es suficiente! (risas) Bueno, y dentro de las palabras geniales está “Prost”. (más risas) He bebido mucha cerveza y de distintos tipos: IPAS, APAS, TRIGO, STOUT, en fin, de ¡todas!

PensaTiempo: Además te ha tocado un verano muy caluroso, no había mucha opción para hidratarse…

Nelson B. López: Sobretodo porque mi pareja es fanática de la cerveza y me muestra sus gustos y yo los disfruto. Me parece muy interesante la cultura cervecera, es como la viticultura en Chile. Hay un montón de variedad, sabor, aromas, intensidades, lúpulos, preparaciones, es muy rico entrar a cualquier Späti [almacén chico que tiene abierto prácticamente 24 horas y vende todo lo imprescindible para el hogar y cigarros y alcohol, nota de autor] y tener una variedad de cervezas impensada en Chile. Mi pareja busca mostrarme el sabor de una buena IPA o una RIS. Y es rico poder tomar una buena cerveza y disfrutarla dondequiera uno esté.

PensaTiempo: En Chile, es prohibido tomar alcohol en un lugar público.

Nelson B. López: Sí. Bueno, en Berlín hemos disfrutado poder estar en un parque y gozar del sol, de los parques y acompañar esa experiencia con una cerveza. Pero por otro lado, me llama la atención lo validado que está andar ebrio por la calle a cualquier hora del día. A veces ves personas ebrias a las siete u ocho de la mañana con sus botellas de cerveza en el transporte público. Recientemente fui al Oktoberfest en la plaza Alexanderplatz, y de noche había un montón de ebrios gritando, cayéndose y me sorprendí preguntándome si esto realmente era el primer mundo. La validación del alcohol ha generado una sociedad bastante consumidora de esta droga. Bueno, al final no hay tanta diferencia en algunos aspectos, ves lo mismo en Estados Unidos, Latinoamérica o cualquier otra parte.

PensaTiempo: ¿Qué has comido en Berlín?

Nelson B. López: realmente lo que más disfruto son los Falafel, he tomado la decisión de ser vegetariano y ya llevo unos meses en esto, por lo que no he comido carne en Berlín, no podría hablar mucho de eso.

PensaTiempo: ¿Y qué recomiendas hacer en Berlín?

Nelson B. López: Wow, he conocido varios parques que son hermosos, eso es muy lindo de Berlín, las áreas verdes son gigantes y te desconectas de la realidad y la gran ciudad. He ido a los lagos también a bañarme, justo llegue en verano y eso fue bonito y refrescante. por otro lado, recomiendo venir, tomar el tram, sbahn o Ubahn y simplemente perderte y encontrarte con cada rincón nuevo e interesante de Berlín, tiene muchos sectores lindos y con mucho arte en sus calles. He tenido la suerte de recorrer varios sectores y lugares de Berlín por lo que he visto las dos partes que en el pasado estaban divididas por el muro. Sabes, yo vi la película “Good bye, Lenin” y en el colegio me interesó la historia y aprendí sobre la Segunda Guerra Mundial, sobre las ciudades alemanas bombardeadas, sobre la división de un país. Y la unificación de Alemania fue, en Chile, un símbolo para los que luchaban pacíficamente contra la dictadura de Pinochet. Entonces recorrer esas calles, esos lugares es alucinante, la historia cobra vida, ella no se esconde, no se oculta. Los memoriales, los recuerdos, las imágenes y contenidos audiovisuales están en la calle, al alcance de todos. Esto me parece súper bien, pero claro siempre existe la censura tácita que impide hablar sobre la guerra y Hitler, sobre el racismo en general.

PensaTiempo: Al menos a los alemanes les da vergüenza, es una mancha extremamente cruda y negra en la historia.

Nelson B. López: No estoy mucho tiempo aquí, y necesito estar más tiempo para lograr entrar más al mundo alemán. Creo que Berlín es un lugar donde la multiculturalidad está más aceptada, no hay tanto espacio para odio y racismo en la actualidad. Siempre se escuchan comentarios en contra de los turcos, pero aun así es una sociedad más abierta y bastante tolerante a la diferencia. Por otra parte, la historia un tanto callada sobre el nacionalismo extremo y la discriminación se hace visible en algunos sectores de Alemania, como recientemente lo fue en Chemnitz.

PensaTiempo: Otra mancha negra en la historia actual del país alemán. Tú ¿te has sentido discriminado?

Nelson B. López: No, como latino en Alemania no. Pero sí he sentido una sensación de desigualdad. Todos los alemanes que he conocido piensan que mi intención final es quedarme para siempre. Me parece gracioso que tengan esa ilusión de que Alemania es la gran cosa. Mira, me gusta el país y estoy muy agradecido de poder conocerlo, y me encanta aprender a vivir esta perspectiva. Pero para mí, estar cerca del mar es esencial, más vale el inmenso mar Pacífico que tener un transporte público de calidad, para mí más vale la cercanía y el calor humano que una sociedad escondiendo sus emociones. Mis prioridades son otras. Mi experiencia es buena, pero me da la impresión que los alemanes creen que todo no-europeo llega a Europa para buscar una forma de quedarse para siempre. Y en mi caso, no es así. Yo disfruto mi estadía, aprendo algo de alemán, recorro las calles de Berlín y me maravillo con la historia palpable, el arte callejero y el de museos.

PensaTiempo: Hablando de arte: a ti te gusta el rap y te dedicas harto tiempo ya a la música.

Nelson B. López: Bueno, me gusta la música, desde los 10 años he estado siempre vinculado a ella, y a los 14 tuve mi primera guitarra eléctrica, luego ha sido un tránsito entre muchos instrumentos, búsquedas, fallos, aciertos, encuentros, odios y amor. Hoy en la actualidad, y desde hace ya casi 3 años empecé a rapear con unos amigos y familia, lo que hoy por hoy son algunas bandas en Valparaíso y Santiago, entre ellos el Nómade de Valparaíso, y los Astropoetas en Santiago. La música que he hecho la he hecho con mucha pasión y dedicación, y gracias a mi hermano, el Nómade, y el Mati, que hace su magia con los beats.

PensaTiempo: ¿Has tenido la oportunidad de conocer gente que hace música, especialmente hiphop, en Berlín?

Nelson B. López: Sí, he conocido músicos en Berlín, rescato a Nicolás Miquea, músico chileno quien me recibió y me entregó una de sus guitarras para poder desahogar las emociones aquí en Berlín. Recuerdo, apropósito de esto un momento tenso donde trabajé por unas horas en un restaurante y me negrearon tanto, salí llorando y no tenía palabras, quise cantarlas y no tenía guitarra, fue muy frustrante, en fin, la guitarra me desahoga el alma y me da la energía para mantener todo en calma y fuera de mi cabeza.


Nelson B. López

PensaTiempo: Y ¿ya pudiste presentar tu arte?

Nelson B. López: Sí, ya me he presentado, lo primero de esto fue en el Brandenburger Tor donde cantamos con Nicolás Miquea, Manolo Pez y Evelyn Cornejo para conmemorar la fecha 11 de septiembre, para recordar la desigualdad, la violación de derechos humanos y alzar la voz contra las dictaduras de Latinoamérica.

PensaTiempo: Cabe recordar que en Chile, el 11 de septiembre es la fecha del golpe de estado de 1973, mientras a nivel mundial se recuerda la fecha más reciente de 2001, de los ataques terroristas al World Trade Center, entre otros.

Así que has conocido latinos en Berlín. ¿Cómo es eso, conocer alguien de tu país o de tu cultura en un país extranjero?

Nelson B. López: Bueno, latinos si he conocido, mayoritariamente chilenos, además de tener un amigo con quien he compartido el hecho de hacer música. Ha sido genial y se extraña de vez en cuando hablar como “chileno” o “latino”. Pero también uno reconoce aquellas cosas que no te gustan de tus propios compatriotas, en fin, todo es aprendizaje para mí.

PensaTiempo: Hace poco se han celebrado las Fiestas Patrias en Chile. ¿Echaste algo de menos en especial de tu país, o de tu hogar?

Nelson B. López: Realmente no me interesan las Fiestas Patrias, nunca he estado muy interesado en este proceso y ya es como el quinto año en que no estoy en Chile para esta fecha. Creo que es un exceso, se pierde el foco de la supuesta “celebración” que realmente no es una fecha de independencia, y todo termina siendo exceso de alcohol y yo realmente no me siento bien con eso.

PensaTiempo: Pero sí extrañas algo de tu hogar…

Nelson B. López: Sí, bueno he extrañado enormemente el mar, sobre todo porque en el verano me fui a recorrer Perú, Ecuador y Brasil en busca de olas y fue hermoso.

PensaTiempo: Y ahora ¿piensas en visitar algún surfspot en Europa?

Nelson B. López: Estoy mirando donde poder ir a correr alguna derecha buena, he pensado ir al norte de Francia y también a Portugal o a San Sebastián en España, por ahora no he concretado bien, pero es probable que en octubre o noviembre vaya a Portugal a Lisboa.

PensaTiempo: Ya viajaste por Sudamérica. ¿Cuál es la diferencia entre viajar en Europa o en Sudamérica?

Nelson B. López: He viajado muchas veces por Sudamérica. Hay varias diferencias, primero el acceso económico en Latinoamérica es impresionantemente más caro que en Europa. Aquí tomas un avión por 20 euros a Roma desde Berlín, lo que es imposible de Santiago a Lima o a Quito. Y bueno, culturalmente en Latinoamérica somos una nación un tanto similar y estamos unidos por el idioma. Aquí te mueves un par de kilómetros y todo cambia, idioma, cultura, comida, aunque también hay cosas que se mantienen y han dominado Europa.

PensaTiempo: Habías viajado antes a algún país europeo? ¿Y ahora, que has conocido?

Nelson B. López: Antes no he viajado a Europa, esta es mi primera vez, pero hasta ahora ya he viajado a Alemania obviamente, también Londres (UK) , Roma (Italia) y en Grecia he ido a Mykonos y Athenas. Todos me han gustado y tienen cosas interesantes, mucha historia en sus calles, y como siempre he sido un nerd desde chico miro y me sorprendo de la magia de la historia universal.

PensaTiempo: Y qué te ha asombrado, tal vez llamado la atención de manera negativa?

Nelson B. López: Fuera de lo lindo, los ingleses son muy curados (como los chilenos o más) y realmente no me agradan los jugosos. Por otro lado, Roma está llenísima de personas y eso la hace muy estresante. Y Grecia, nada que decir, me encantó, por sobre todo el mar, claro no tenía olas pero el mar es muy importante para mí y ya estar en él es algo significativo para mí.

PensaTiempo: ¿Y los alemanes? ¿te parecen muy cuadrados?

Nelson B. López: Realmente con algunas cosas si, como su burocracia y el Postbank; pero dentro de todo, se que no puedo generalizar por Berlín, pero no me parecen cuadrados casi.

PensaTiempo: ¿Puedes especificar?

Nelson B. López: No me parecen cuadrados porque encuentro que son bastantes abiertos y cultos, hablan varios idiomas, tienen muchas ganas de ayudarte. Pero quizás si son cuadrados en términos de trabajo y también son directos en cuanto sus emociones/pensamientos.

PensaTiempo: ¿Qué es lo que crees que más vas a echar de menos durante tu estadía en Berlín?

Nelson B. López: Por ahora lo que más extraño son las Olas del océano Pacifico. Pero realmente no sabría responder, llevo poco tiempo aquí, pero la familia siempre se extraña, pero la recuerdo con la música, por ahora no ha sido un impedimento.

PensaTiempo: Y ¿cuáles cambios personales esperas? ¿Cómo crees que te marcará esta experiencia?

Nelson B. López: Espero conocerme a mí mismo y salir de la zona de confort que tengo en Chile. Es difícil reconocer cuando uno tiene un privilegio en Chile, uno se acostumbra a una vida “fácil”, donde te pagan bien, tienes todo lo que necesitas y olvidas lo difícil que es para otros llegar a tener un poco de lo que tienes tú, es por eso que intenté despojarme de mis bienes materiales y venir acá a partir de cero y enfrentar todo, la discriminación, no tener nada, no entender el idioma, etc. No me comparo con un migrante que migra por necesidad financiera, yo migré por necesidad emocional.