Este mes el tema de PensaTiempo es “Adiós”. Pensando en el tema, Bernhard Schlafke finalmente encontró las siguientes historias fotográficas.


despedida
Separación: Des-pedir
Sexo: femenina [la despedida]
Inglés: farewell
Español: despedida
Ruso: прощальный
Herbario: פרידה
Japonés: 別れ
Árabe: وداع
Adiós, sólo una palabra.
Una palabra para sentimientos profundos.
Sentimientos que provocan cambios.
Una palabra para un camino oscuro
y
la esperanza de la luz.

Arriba y lejos

De donde él había venido no habían hablado entre ellos. Vino en bicicleta, con dos alforjas llenas.
Ella había estado sola durante siete años y había soñado con ser drenada de lágrimas en la lavandería en el tambor de la lavandería que giraba salvajemente. El había preguntado amablemente si ella también fumaba. Aunque no había fumado durante siete años, ella salia a la calle con el y inhalaba el humo de forma placentera.
Su olor, su voz, su cercanía se habían convertido en algo cotidiano. Siete semanas.
Anoche el estaba muy inquieto y cuando se levantó tarareó la melodía de una de las canciones favoritas de ella, una canción de la banda de rock “Creedence Clearwater Revival”,

“Pon una vela en la ventana, pero siento que tengo que moverme.
Aunque me voy, me voy, volveré a casa pronto,
Mientras pueda ver la luz.

Empaca mi bolso y vamos a movernos, porque estoy obligado a ir a la deriva un rato.
Bueno, me voy, me voy, no tienes que preocuparte, no,
“Mientras pueda ver la luz…

Ella lo miró durante mucho tiempo y pensó: tal vez…

No, no era el espacio vacío, ni la incertidumbre lo que le había inquietado cuando ella le dijo con su típica voz tranquila.
No, estaba abrumado por la verdad de que algo indescriptiblemente hermoso llegaría a su fin y nunca volvería.
Cuando la puerta cayó en la cerradura, sintió la expansión vacía y su reflejo en el cristal frío del cristal de la ventana….

Se va todas las noches.
Más o menos.
No siempre fotogénico.
Siempre en el horizonte, donde comenzó a brillar por la mañana, en el lado opuesto del día, se hunde en el lado opuesto.


A su salida había superado los ochenta años de edad, había nacido en tiempos del Kaiser, apenas había escapado de la caldera de Stalingrado, había trabajado con el camión durante el milagro económico, había llevado a los epicureós en el autobús hacia el Golfo de Nápoles y más tarde trajo a los grandes patrones de la Mercedes, de cita en cita, por las nuevas autopistas modernas. Cuántas atardeceres de sol ha experimentado y en dónde? no podría contar, pero lo deliraría si tuviera tiempo.
Luego se sentó en el taburete, abrió una botella de cerveza y tocó la armónica.
Cuando se fue, había estado acostado en la cama durante una larga semana inmóvil y en silencio. Dos horas antes del amanecer toqué el “vals de nieve” en la armónica de su cama.


Se fue al amanecer.
Se fue al amanecer…