Qué podría ser más Importante en el trayecto hacia la meta personal:

¿El camino o la meta?

Todos los seres humanos comenzamos una carrera, un salto, nos abrimos paso, elaboramos un camino desde el mismo momento de la fertilización, no dejamos de luchar en esa estampida feroz, porque el espermatozoide que supere las vicisitudes, los altibajos y zancadillas –no premeditadas, sino naturales entre los similares- es el que logra llegar a la meta, -bueno, a una primera meta- es allí donde quiero llamar la atención.

Siempre nos programamos para alcanzar un objetivo y después otro, quizás más significativo que el anterior, sin embargo, a lo largo de nuestra existencia vamos observando en la medida que nos hacemos adultos, o más bien que la acción del medio ambiente (sol, agua, viento, polución, etc) ejerce sobre nuestra carne y produce los efectos que nos llevan a madurar, – sí, como las frutas, no hay diferencia- como ese tránsito hacia la meta individual o personal se llena de dificultades y estas tienen que ver de alguna forma de como vemos los aspectos filosóficos, sociales, económicos, religiosos, entre otros. Porque las dificultades en el camino no son puestas por los demás, siempre vienen de adentro del ser personal, nos contaminamos y nos limitamos, esperamos libertad, cuando es esencia ser libres, de hecho después del desprendimiento de la placenta, somos autónomos.

Al inhalar la primera bocanada de aire del medio externo, es el inicio de la siguiente meta, lograr mantener las conexiones vitales para que ese cuerpo inserto en el nuevo medio no se deteriore o fallezca antes del fin del tiempo, es otra. Alcanzar un objetivo, un propósito es la situación singular de cada persona, o mas bien es la exigencia del grupo social en el cual se matricule.

Yo, lo he vivido; desde que recuerdo – es bien sabido que el recordar es el que nos permite dar cuenta de lo que existe, sino, no podría contarlo, relatarlo y que quede para siempre- y tengo conciencia de que existo, he iniciado el proceso de alcanzar las metas que me ha exigido la cultura en la cual me ha tocado nacer, crecer, es el caso de la colombiana: desde niño veía en la televisión… – los seudo intelectuales en el mundo han escrito cientos de miles de artículos en los cuales exponen, que los mass media han formado a las nuevas generaciones, han hecho sus imposiciones, han definido caminos, son el molde para mantener lo que llamamos cultura-

… Programas completos a través de los cuales subrayaban el estilo a seguir, llámese: moda textil, vocabulario, lo que sí, lo que no, y por supuesto, lo que es ser un colombiano de éxito, ese que debería a los 18 estar en la universidad, a los 30 o 35 años tener un buen trabajo, familia e hijos, carro y una vida de fiestas y viajes.

Pues bien, mi vida no ha sido distinta, forzada tal vez, como muchos de mi época –hoy día nos llaman la generación x o padres de los milenials- cursar la escuela secundaria, después de entregar un año al estado colombiano como soldado, a los 18 ingresar a la policía, por impulso colectivo de compañeros de barrio, a los 26 años de edad, dado de alta por cuestiones laborales y causas de la guerra interna entre estado y guerrillas, a los 35 años profesional universitario, profesor de la lengua española y enseñanza de la literatura, y como es obvio en esta línea del tiempo, logré parte del delineado futuro; falta la familia e hijos, porque carro y viajes se incluyen en lo que he logrado. En realidad, la familia hoy día la puedo reconocer, gracias a la inclusión de conceptos que encierra el término del presente siglo familia, no estoy casado y difícilmente pueda tener hijos, ya que mi decisión ha sido distinta a la convencional de mis amigos de infancia. Así que las metas propuestas las he alcanzado como si fueran escalones, las dificultades hoy no las visibilizo, y no lo hago porque ya estoy montado en las metas, sin embargo, al hacer recuento del como he llegado, es satisfactorio, porque cada instante que estuve en el camino, sin más orientación que lo trazado, se elaboró una historia y al verme al espejo un poco calvo me doy cuenta que lo mejor fue el recorrido, ese lleno de aventuras y matices, que logran que mi mente aun este lucida y llena de colores.

Podría cerrar capitulo en este apartado, y decir que he cumplido, que he sido lo que la cultura ha querido, que no he errado en lo económico, educativo, pero si en lo filosófico y lo religioso; de hecho he fallado porque la meta del ser no está en una escala de cosas que delinea la sociedad, algunos le llaman la libertad financiera, para muchos tener cosas físicas, emblemas que cuelgan de las paredes acerca de sus estudios y sus capacidades, demuestran ante los demás que han alcanzado la meta suprema, pero muy pocos toman como meta real o de nivel superior y que va mas allá de todo lo vidente, la escala espiritual. Por lo anterior, yo no considero que ya haya llegado a lo que convencionalmente me han tirado, porque ahora mismo y después de iniciar interacciones entre nuevas culturas de diferentes latitudes, y el contacto directo con otras especies –respetar y de cierta manera habla con animales y plantas, para algunos un loco y fuera de serie, como si fuese necesario ser cuerdo, como lo exige el guión teatral convencional –

Tener cosas materiales ya no es mi meta personal, alcanzar la comprensión del mundo al desnudo o mundo natural es el inicio de un nuevo proceso, uno que me lleva al final de los tiempos, mi tiempo.