En alemán, claramente se distingue entre patria, hogar y Heimat. La palabra patria proviene del latín, que surge del adjetivo patrius-a-um, que significa proveniente de los padres, del padre, patriarcal. El hogar puede estar en la patria, pero también en cualquier otro lado. El hogar es la casa, esencialmente el techo bajo el cual uno vive, donde se encuentra la cama propia y cuya hoguera o cocina uno usa. Hogar proviene de la misma raíz latina que hoguera, siendo la cocina el lugar alrededor del cual se reúnen los miembros de una casa.

Heimat, sin embargo, es un concepto bien peculiar, que no es tan antiguo. Los hermanos Grimm escribieron en su Diccionario Alemán que Heimat se podía usar de tres maneras diferentes: para el país natal, para designar el lugar de residencia y para señalar la casa y las pertenencias de los padres. En la jerga judicial se usaba Heimat como perteneciente a una comuna. Pero Heimat hoy es mucho más que eso. Heimat es la denominación de un lugar en un tiempo específico, en el que ocurrieron desarrollos socioculturales con los que uno se identifica. Heimat, por lo tanto, para unos puede ser un lugar que experimentaron solo durante unos pocos instantes, minutos, días, otros denominan con esa palabra a un paisaje con el que se sienten unidos para toda la vida, porque mantienen vivos sus tradiciones y su cultura. A veces sin haber estado en ese lugar.

  

En nuestro actual mundo globalizado, en el que las fronteras se sobrepasan y las distancias se reducen, olvidamos que nuestro mundo es un conglomerado de siete mil millones de tipos de Heimat. Cada persona define Heimat de manera diferente, para algunos puede ser un olor, una canción, una comida, otros definen Heimat a través de la vista de una montaña o de los waffles recién hechos por la abuela. Heimat también puede ser lo único conocido y el resto del mundo es lo desconocido.

PensaTiempo se dedica este mes a la exploración de Estas variadas facetas de lugares de Heimat, examinamos los corazones de nuestros autores y exploramos sus recuerdos de infancia, casas de familia y granjas, y tratamos de sentir con aquellos que han perdido su Heimat. Vamos a cocinar y saborear, vamos a viajar y sentir, nos adentramos a las patrias, los hogares y las Heimat de otros.

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