Un día, llegó la radio. Pronto imaginaron que tomaría el lugar del teatro.

Cuando la televisión surgió, muchos decretaron el final de la radio. Y la televisión por cable, sellaría el final del cine.

Cuando era joven, veía con sorpresa en las películas, personajes conversando en teléfonos inalámbricos mientras viajaban en sus coches.

Se quedaba abismado, con los personajes de la serie Star Treck, conversando en pequeños aparatos que parecían ser teléfonos. Detalle: teléfonos inalámbricos, y con imagen (color) Eso, en un tiempo cuando la televisión era, todavía, en blanco y negro.

En el caso de que se trate de una persona, Imagínense sólo. Como el simpático robot de ” Lost in Space ”.

La película “Fantastic Voyage”, de 1966, que cuenta la historia de una micro nave, con un equipo médico, que fue inyectado en el cuerpo de un paciente, con una enfermedad grave, que por otra parte, fue curada.

Realmente, llegué a la conclusión, de que estaba viviendo, en el umbral de otra época, que pronto llegaría. Pero las fantasías eran tales, que llegaba a dudar de ellas. ¿Será que todo aquello, un día se realizaría?

La computadora capaz de dibujar en tres dimensiones. Más aún, la impresora 3D. La línea de montaje, sin la presencia humana, el automóvil con piloto automático, el avión que prácticamente dispensa pilotaje humano. La microcirugía con ayuda de la computadora, el teléfono que fotografía, comunica con imágenes, que paga cuenta, que responde a toda, y cualquier consulta. El robot que atiende el teléfono, que da información, que falta poco para tener emoción. La nave que viaja por los límites de nuestro sistema solar, y que va más allá, el escáner que realiza copias exactas de caras. La posibilidad de encontrar a alguien más allá de las fronteras, de tener amistad y, hasta amar a ese alguien, que está del otro lado del horizonte. Alguien que, hasta hace poco, sería imposible conocer.

Imágenes gráficas más perfectas, que la propia realidad. El pequeño drome que busca, que siembra, que protege, que fotografía con arte, que espía … que mata.

Vivo, sin duda, en una época mágica, fascinante. Donde el tamaño del imposible está reducido al mínimo. Todo se puede, la magia no sorprende más, una época que va mucho más allá, de la fantasía más audaz, de mis tiempos de joven.

Pero, ¿y qué?

La radio no terminó con el teatro. Ni la televisión, con la radio. O la televisión por cable no superó el cine.

Y la humanidad se adaptó a la radio, a la TV y a la TV por cable. Nos adaptamos, no sucumbimos a cada evolución.

Pero, entonces veo a las personas alrededor de una mesa. Cada cual conversando con su celular, no con los demás a su alrededor. Veo la tiranía de ciertas redes sociales, de las cuales muchos no se liberan. Si veo la internet siendo que es usada para el bien, también la veo y siendo que es utilizada para el mal.

Veo robos tomando lugar de humanos en líneas de montajes, o en otras actividades, hasta el servicio de atención al público. Si antes era una voz suave y dulce, quien atendía una llamada mía, para informarme sobre algo, hoy escucho una voz metálica, impersonal.

Hoy recibo e.mails, o mensaje de quien nunca di mi dirección. Hoy el Banco sabe más de mi vida … que yo!

En la pantalla de la computadora, resplandecen infinitas propagandas. Verdaderas tentaciones, difíciles de ceder a sus invitaciones. ¿Cómo saben mi dirección? ¿Cómo saben lo que necesito? ¿De qué me gusta? En las redes sociales, llegan hasta, a elegir mujeres con las que, yo tendría más afinidades.

Y por ahí va.

Recuerdo, entonces, del Gran Hermano de ”1984”, libro de George Orwell. Recuerdo, también, de previsiones catastróficas, de una imaginaria revolución de las máquinas, que nos esclavizarían. Nuestra dependencia es cada vez mayor de ellas. Hay dos preguntas que me afligen desde cuando joven: ¿Cómo será el futuro? El futuro del ” Nuevo Hombre ”. ¿Se adaptará a su gusto, criterio y control de todo esto? ¿Tomará el timón de toda esa revocación?

O ese ” Nuevo Hombre” ¿será un esclavo de su propia creación? ¿Y terminará dominado por ella?

Pero queda una tercera opción: Quizá no exista el “nuevo hombre”. Sí. Lo que siempre existió, es un ” Eterno Hombre ” que, por más caminos y descaminos de la historia, él siempre se eternizó… y ¡nunca sucumbió! Él es dueño de su destino.

Márcio Barker

Márcio Barker, brasileño, natural de São Paulo, Brasil, graduado en Historia por la Universidad de Sao Paulo, ha trabajado durante 35 años en radio educativo-cultural, en Radio y TV cultura de Sao Paulo y también actuó en la radio Web, del Centro Cultural Sao Paulo. Es autor del libro infanto-juvenil “22 cuentos y el don de la libertad”, de la Editora Voces, Petropolis.
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