En los puentes nos encontramos con gente nueva y hasta ahora desconocida. Hacemos amigos, tal vez incluso nos enamoramos. Pero los puentes también son un lugar de despedida, como en este cortometraje de Bilyan Kirilov.

Dos personas se encuentran en un puente y, al menos para los dos, el mundo se vuelve un poco más colorido. Pero al final, el destino desafortunadamente tiene planeado algo más: