Despedirse significa verse de nuevo, por esta razón se encuentran en el título ambas versiones en alemán y en español. Aunque en alemán se usa „Grüß Gott“ para saludar a alguien, en español para despedirse de alguien.

Venir y andar, dos direcciones diferentes que se encuentran siempre de nuevo. Una repetición de lo mismo, una recurrencia eterna, como expresaría Nietzsche. La palabra „despedida“ para nosotros ser vivientes no existe en un sentido concreto, porque ni siquiera de los muertos podemos despedirnos, por la razón que seguirán viviendo en nuestra memoria. Se puede despedirse del cuerpo pero no del ánimo. La despedida del espiritu no existe. Ludwig Wittgenstein ya dijo: „ De lo que no se puede hablar hay que callar“. Palabras sin ningun significado, que no llevan a ninguna parte se deberían evitar, no ser usada o pronunciada nunca. El idioma debería ser usado solamente para expresar factos. La despedida no es un facto, porque implica el volver.

La historia de un hombre no es nada más que el total de las despedidas vividas.

Sarah Krampl

En realidad ni siquiera el cuerpo se despide definitivamente cuando se muere. Aun cuando va a ser incinerado, quedan todavia átomos y partículas en el aire. Todo se queda aquí en la tierra. Despedirse en el sentido de despedirse de algo, de un trabajo, de alguien, de un hombre, de un lugar quiere decir seguir conservando en el ànimo lo despedido. Despedirse quiere decir dar carpetazo a un asunto, formar un hecho que se devuelve en historia. La historia de un hombre no es nada más que el total de las despedidas vividas. Sin despedidas no hay historiografía.

Sin despedidas, ningun idioma. Yo tengo que despedirme de la letra I si quiero formar una palabra. Para formar la palabra „idioma“, tengo que despedirme primero de la letra I, después de la letra d, despues de i, de o y de m, para poder añadir la a de idioma etc. Si quisiera detener la letra i de la palabra idioma no pudiera seguir andando y me engancharía en la letra i. El ser humano tiene la tendencia de agarrarse a todo lo que una vez le ha gustado, no quiere despedirse de algunas experiencias o acontencimientos. La despedida significa tomar carrerilla para volver a verse. La palabra „despedida“ es una convención debida a la cortesía, una costumbre social. Despedirse quiere decir en el fondo darse de baja en una cosa o persona, no tiene nada existencial. Si me vuelvo de una persona o lugar y no me despido, ocurre lo mismo para mí y para la persona como si me hubiera despedido. Se trata de una palabra inútil y vacía de significado.

En el contexto filosófico-fenomenológico se ve en la palabra „despedida“ una dirección. Yo me voy por ejemplo de un lugar y por eso me despido, del mar en las vacaciones por ejemplo. El mar se queda allí y yo me alejo de él, voy a estar muy distante del mar. La palabra despedida implica en el mismo tiempo una distancia espacial y matarial. Pero el mar sigue existiendo en mi memoria, quizás el mar se encuentre más cerca de mí en mi espiritu, así como si fuera en frente de mí. Suele suceder frecuentemente estar juntos a una persona y no notarla, sentirla y verla hasta haberse despedido de de ella. Solamente en despedirse uno se da cuenta que las cosas y las personas no son obvias, no se dan por descontado. La despedida es por lo tanto una ruptura con el hábito. El hábito es un reincidente. Despedirse de un hábito, de fumar por ejemplo, quiere decir abandonar un hábito.

Y ahí se hace efectivo el elemento temporal – la distancia no solo espacial sino tambien temporal. Yo soy solo un fumador cuando fumo un cigarillo, apenas no fumo un cigarillo me convierto en un no fumador, como explica Allen Carr en su libro „Es fácil dejar de fumar si sabes cómo“. Así la palabra despedida quiere decir solamente una cosa: distancia en el espacio y en el tiempo. Èl que se despide se encuentra en el futuro ya en otro lugar y en un otra hora.

La palabra „despedida“ comprende así algo del futuro, anticipa el futuro y continuando este pensamiento la despedida ya comprende el tiempo presente del reencuentro y el tiempo pasado del haberse encontrado. Yo me despido solamente si tengo la intención de volver, aunque solo en el pensamiento. Irse sin depedirse es muchas veces una mayor despedida que si se hiciera conscientemente. En la conscientia de la despedida está ya implicado quedarse en el lugar de la despedida. Irse sin despedirse quiere decir no reflexionar y por esto avanzar como no se hubiera visto ese lugar, esa persona de la que uno normalmente se despide. Acciones conscientes son el intento de fijar algo para la propia memoria. Dado que la palabra „despedida“ es una palabra altamente convencional, una palabra sin sentido, de un lugar o de una persona en el espíritu no queda más que un recuerdo vago.

La palabra despedida puede ser comparada con la palabra tiempo. Ambas tienen un elemento objetivo, concreto y un elemento de sentido subjetivo. Por ejemplo cuando mi hijo se despide de mí por unas semanas porque va a estudiar en otra ciudad. El significado objetivo y concreto es que no està aquì con su cuerpo. El elmento de sentido subjectivo de este modo de despedirse es la de nuestro sentimientos, que por otra parte están relacionados con el respectivo humor que uno tiene en el momento de la despedida. Caprichos son sentimientos orientados en el futuro, porque contienen unas expectativas. Estoy triste o soy feliz que mi niño se despide de mí. Estoy triste, porque no lo veo y no lo puedo tocar, porque no puedo acudirlo, soy feliz, porque tengo más tiempo para mí o para mis otro niños etc. Estos sentimientos pero pueden cambiar y no son verdaderos, son una ilusión, en parte incorrectos y falsos, porque puedo acudir a mi hijo aunque no esté aquí, haciendo cosas para él, como por ejemplo compras, de manera que los sentimientos subjetivos en despedirse son engañosos.

Casi lo mismo es una despedida definitiva, quiere decir, si alguien no quiere volver, no tiente la intención de volver, porque la persona, la cosa o el facto se queda sin embargo en la memoria, quizás aun mas de cuando una persona o cosa estaba siempre en frente de ti. Quedando al ejemplo del fumo, esto significa que fumando y intendiendo continuar a fumar, esta costumbre es normal para mí y no pienso sobre esta cosa. Apenas dejo de fumar, si me despido por asi decir, el fumo llegará a ser un tema importante para mí, que suscita unos cuantos reflexiones y sentimientos. Así la palabra despedida plantea tanto el pensamiento como el sentimiento y todo lo que tiene que hacer con el pensamiento y el sentimiento tiene espacio en la memoria y crea una historia. La mayoría de las veces la despedida está relacionada con el reencuentro, por eso en alemán así como en la mayoría de los idiomas hay el modismo: „Auf Wiedersehen“ – „!Hasta la vista!

Despedirse quiere decir volver, yo me voy y devuelvo. La gran despedida definitiva, si me voy y no devuelvo, porque estoy muerta o me mudo o me mudo a otra ciudad no se puede considerar como despedida definitiva, porque al principio estaba ahí y los que me conocen se acuerdarán de mí. Sólo la distancia se hace más grande. Yo me quedo en un cierto sentido donde estaba. Solamente el sentimiento subjetivo nos hace creer que una persona, una actividad, una cosa fuera salida para siempre. Con el pasar de tiempo es lógico que las cosas salen y cuando la distancia se hace bastante grande, las se olvidan y no persisten más en la memoria. Pero si nosotros no nos despediríamos nunca de una persona o cosa o de una actividad, no podríamos acordarla, porque estaría siempre aquí, eternamente con nosotros. Los niños pequeños no tienen aun el sentimiento de la despedida. Si la persona de referencia sale de ellos, piensan que sea salida para siempre. Ojos que no ven, corazón que no siente. Apenas con el pasar del tiempo aprenden a evaluar la distancia de la salida.

Así en el tema de la despedida entra en juego también la confianza. Confío de que la despedida sea solamente temporal. Se adentra hasta las creencia religiosa. Cuando una persona muere, uno se despide de ella para reencontrarla en el cielo, en esto creen los católicos pero también lo budistas, que se imaginan que los hombres vuelvan en tierra en otra forma de ser. Nacer y morir se hallan sobre una órbita y se repiten. Para otras religiones, como para el catolicismo o el judaismo, se viene al mundo y se muere sólo una vez. La resurrección es la idea que se supere a la muerte y que se recupere la vida, sea cual sea su forma, no tan lejos de la reflexión budista, ni siquiera de la eterna recurrencia de Nietzsche.

Sarah Krampl

Sarah Krampl, nacida en Latisana el 3.9.1971 fue criada en Italia (Sanremo) hasta los 14 años. Después de graduarse del bachillerato, estudió italiano y español en Graz y Klagenfurt. 2003 Magistra de Filosofía - Mag. Phil. Desde 2005 es profesora de italiano y español para el Centro de Educación de Adultos, BIT, cursos de idiomas para el AMS, cursos de idiomas para niños y cursos de idiomas para adultos. Traductora de la Institución del Seguro de Pensiones desde 1998 y traductora del italiano, español y portugués para varias empresas. Ha escritodos libros autoeditados: "Literarisch-philosophische Rezensionen" y "Fachessays" -Vive en Villach.
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