Sí, una de las muchas cosas que la vida ofrece a nosotros, queramos o no.

¿Sería un regalo?

¿Sería una carga?

Depende de, como yo, o usted, sentimos lo que es responsabilidad.

O, aún, depende de lo que somos.

¿La responsabilidad sería como una joya, a ser preservada?

O, también, quien sabe, algo desechable.

No sé, pero cuento a ustedes, como veo la “responsabilidad”.

La responsabilidad con nuestras amistades.

La responsabilidad de sacar de la crueldad de las calles, un ser perdido, sólo!

También, la responsabilidad de percibir lo bello … a nuestro alrededor.

Más aún, también sus meandros.

¿De qué se hace el ” bello ”? ¿No estaría a nuestro alrededor para regalarnos? ¿Quién sabe?

O, aún, la responsabilidad de ver las tristezas, de ese mundo tan sufrido.

¿Qué hacer por ellas, aunque sea mínimamente? ¡Sería también una responsabilidad !!!

La dulce responsabilidad que tengo, por quien amo … protegerla, alegrarla … agradarla … inmensa responsabilidad.

La responsabilidad de interponerse entre el indefenso, la agresión, la arrogancia y el maltrato.

La responsabilidad con la Nación. La responsabilidad de sentirse como una parte responsable de todo ese cuerpo colorido y multifacético.

Y nunca imaginándose egoístamente, que es ella quien estaría a mi servicio

La responsabilidad en cuidar del pequeño perro que encontré al abandono.

La responsabilidad de, siempre que sea posible, priorizar la sonrisa, la broma, el abrazo, la delicadeza, la sencillez.

La responsabilidad de luchar por nuevas ideas, por mi libertad de movimiento…y pensamiento.

PERO …

Creo que falta algo. Sí algo importante… fundamental.

La responsabilidad por mí mismo.

La responsabilidad de no olvidarme de mí.

La responsabilidad de cuidar muy bien de mis cosas … de mis sentimientos.

La responsabilidad con mis sueños y objetivos.

La responsabilidad de no permitir que pasen desapercibidas, las oportunidades, los buenos momentos, las buenas compañías.

La responsabilidad de sentirme bien, de respirar y ver con claridad los colores que me rodean.

La responsabilidad de discernir bien, el mejor camino.

La responsabilidad de luchar por mi alegría … y de saber mantenerla a toda costa.

La inmensa responsabilidad, de hacer valer la pena, la vida y mi presencia en este mundo.

La responsabilidad de ser feliz … a pesar de los pesares.

¿Sería esa nuestra mayor responsabilidad?