Caminos? Sí, ellos están por ahí. Caminos que llevan de aquí, hasta allá. De allá, para más lejano.

Los caminos existen de todos los modos. Caminos que parecen fáciles, caminos tortuosos, tormentosos, caminos interminables, buenos caminos, caminos dudosos, caminos engañosos, caminos…caminos.

Los caminos existen de todos los modos, pero en común, un mistério: cómo terminarán?

Tanto yo, cuanto usted tenemos la libre elección, entre tantos caminos.

Pero tanto yo, cuanto usted tenemos otra opción: hacer el propio camino, partiendo de cero.

Pero, ¿cómo haríamos nuestro propio camino? ¿De dónde partiríamos y dónde nos llevaría?

En el inicio de ese camino, siempre el temor del desconocido, siempre la duda: ¿será mejor por allá? ¿Será mejor por acá?

Delante de nosotros un mundo sin fin. Dentro de nosotros, un universo infinito. ¿Sería esa la mejor manera de empezar?

Quiza como yo, tampoco te imaginas cómo hemos venido a parar aquí, en esta existencia.

Y quién sabe, como yo, no te imaginas para dónde iremos después de que ella termine.

Pero quien sabe, tenemos una certeza: debemos hacer con que haya valido a la pena, nuestra presencia por aquí. Este es el principio de un camino, que deberá ser abierto a la uña.

Un camino donde la duda y la certeza se confundirán. Será una tarea que mostrará que no siempre el sueño es posible, pero enseñará, también, que muchas veces el imposible es viable. ¿Y por qué no?

En la construcción de su camino, como del mío, la teoría tendrá de ser reescrita y rasurada muchas veces. Paisajes soñados, no siempre serán en color. Los paisajes soñados pueden ser en blanco, negro y gris. Y no siempre suaves, gratas, amigas, como pensábamos que serían.

En nuestros caminos, las sombras irán alternarse. Ora sombras que oscurecen la luz del sol. Ora sombras aterradoras, ora sombras que nos darán abrigo del calor abrasador, inesperado. No siempre las sombras serán como imaginamos.

En nuestro camino, imagino, encontramos miradas seductoras, amigas, compañeras. Miradas de reprimendas, traicioneras o, y que podrán, incluso, imponernos el miedo en nosotros…o peor, el terror.

Por supuesto, haremos nuestros caminos, pero tendremos la capacidad de hacerlos perfecto? Singular? Único? ¿Exactamente como lo imaginamos?

¿Qué opina?

Ah!!! Y en el camino que imaginamos, inesperadamente surgen dragones!!!

Resoplando, con mirada feroz, con lengua de fuego, ellos vendrán al nuestro encuentro.

Dragones poderosos, que se interpondrán delante de nosotros, paralizando nuestros pasos, rumbo a la construcción de nuestro camino.

Pero, dragones son solamente dragones. Entonces yo pregunto: cuando, vez por otra ,no nos transformamos en dragones? Simple, siempre que sea necesario!!! Entonces, en esa batalla, no estaremos en desventaja…y proseguimos construyendo nuestro camino.

Y, en esa caminada, tenemos que mirar hacia los lados, y ver los colores de la vida. Y tenemos que mirar hacia adelante, donde está nuestro objetivo. Pero, no siempre mirar hacia atrás. Solamente para recordarnos de una u otra tontería que no debe repetirse.

Y, entre tropiezos, piedras, abismos, fantasmas, dudas, dragones, sombras, vamos llegando al final de nuestro camino.

Una mirada hacia atrás, ahora sí, revela todo nuestro trabajo, nuestro coraje, nuestra malicia, nuestra voluntad de construir un camino que tenga su propósito.

Un camino único, singular, original, aunque lejos de la perfección…quiza, ella es lo que menos importa.

El camino de una existencia. La tuya, la mía.

Aquel camino, de trechos amenos, tempestuosos, ora descolorido, difícil, donde dejamos nuestra determinación, nuestra terquedad.

También el camino con sus paisajes hermosos, de colores fuertes, o mismo amenos, donde respiramos la inspiración, imaginación, sueños.

Aquel camino que vemos, desde su inicio, nada más es, que yo, o usted.

Este camino tendrá que haber valido a la pena, sin la menor duda.