El anterior presidente de Colombia hasta agosto de 2018, Juan Manuel Santos Calderón, Premio Nobel De La Paz 2016, no solo logró alcanzar un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua del continente, tras más de 60 años de conflicto armado con millones de desplazados y cientos de miles de muertes, sino que rubrica su gesta con el regalo al planeta del más espectacular parque nacional natural.

Tras la dejación de las armas con la firma del Acuerdo de Paz rubricado en el año 2016 entre la guerrilla de las Farc y el gobierno nacional, el presidente Santos remató sus dos periodos presidenciales con una jugada maestra, la ampliación del Parque Nacional Natural de la Serranía de Chiribiquete, una extensa zona de la Amazonía Colombia con una extensión de 4’268 095 hectáreas, casi 43 mil Km2 que conforman el área protegida más grande del sistema de parques naturales de Colombia. Para dar una idea de su tamaño, en 1989 cuando fue declarado parque nacional, mantenía un área similar a la de Haití. En 2013, pasó de tener 1.298.954 hectáreas a 2.782.353, casi el tamaño de Bélgica. Y a partir del 2 de julio, pasado, al Parque Nacional Natural Serranía del Chiribiquete se le sumaron 1´486.676 hectáreas más para un total de 4’268.095 hectáreas. Así las cosas, el parque, con un tamaño similar al de Dinamarca, convierte su ecosistema en el Parque Nacional de selva húmeda tropical más grande del planeta para garantizar así la protección de las cuencas altas de cuatro de los principales ríos de la Amazonia colombiana: Apaporis, Guaviare, Vaupés y Yarí.

Se piensa que, en este Parque Nacional Natural, se conserva la muestra de arte rupestre más grande del mundo: 50 paneles de una altura promedio de 7 metros, con aproximadamente 70.000 pinturas que datan desde el paleoamericano hasta el presente siglo. Es posible identificar en las pinturas algunos animales como cachicamos (armadillos), chigüiros, micos, perezosos, venados y serpientes, así como caimanes, tortugas, aves, peces e insectos. En cuanto a las plantas, se representan principalmente “plantas útiles”, en especial aquellas que contienen sustancias psicoactivas, tales como el barbasco, el yopo, la ayahuasca y la coca.

Fotografías: Carlos Castaño Uribe – Email of author, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=30746627

“Así se veía el planeta en el Precámbrico, en sus inicios. No había vida. En Chiribiquete podrían encontrarse vestigios de esta época”, manifestó el científico Carlos Jaramillo, quien trabaja en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en Panamá. Es geólogo, con Maestría en Geología y un Doctorado en Geología y Botánica, miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de Colombia. Dirigió la investigación que estableció que el istmo de Panamá no afloró hace 5 millones de años, sino hace 20 millones de años, lo que supuso nuevos paradigmas en la Geología y la Paleontología del continente americano.

El parque nacional natural, Serranía de Chiribiquete, es la reserva de biodiversidad más grande de Colombia a nivel continental y fue recién declarado por la UNESCO, Patrimonio Mixto Mundial de la Humanidad, por su valor natural y cultural. Al ser reconocida la Serranía como Patrimonio Mixto de la Humanidad, se le distingue globalmente como sitio excepcional del planeta y que Colombia se compromete a garantizar su integridad. Recibe a cambio asesoría de la Unesco.

En Chiribiquete se encuentra la evidencia de los más antiguos pobladores de América documentados hasta el presente, con pictografías de unos 20.000 años de antigüedad. Es menester recordar que el descubrimiento de América ocurrió hace tan solo 526 años y los vestigios de los primeros pobladores del continente llegados por el estrecho de Behring indican sucedió entre los años 15.000 y 14.000 antes de Cristo.

La Serranía alberga un 30 por ciento de ecosistemas y flora de la Amazonia colombiana, así como 60 variedades de murciélagos (sobre un total de unas 200 especies registradas en Colombia, segundo país del mundo en diversidad de especies de murciélagos, después de Indonesia) y el 5 por ciento de la diversidad de mariposas conocidas en el país (60 especies de un total de unas 200).

Me remito a la descripción del lugar que realizó el científico Patricio Von Hildebrand, quien fue obligado a abandonar el lugar, tras 10 años de investigaciones y expediciones. Desde el año 1992 hasta su forzosa salida en 2002, la intervención ha sido mínima, el parque se encuentra en muy buen estado de conservación. No se sufrió por presencia de guerrilla. En 2002, los comandantes guerrilleros de Araracuara les pidieron que se fueran. Les tocó salir.

Aquí resumo su descripción. Zona Inmensa. Desde el aire son casi 2 horas en avioneta de selvas y selvas. 4,2 millones de hectáreas. Tepúes, Serranías de 800 mts. de altura. Grandes ríos el Apaporis, el Río Mesai. Aguas torrentosas en invierno, en verano muy fresco. Tepuy plano que en la cima tiene un hueco de 200 metros de diámetro y hay un hueco de 50 mts de alto y 50 de ancho. Vegetación de zonas rocosas, pero en el hueco es zona selvática. Los tepuyes al norte, contienen gran cantidad de pinturas rupestres por las cuales la Unesco lo considera un lugar excepcional. (Los Tepuyes son una clase de mesetas especialmente abruptas, con paredes verticales y cimas relativamente planas en muchos casos.)

Múltiples amenazas y presiones suelen existir en todas las zonas dedicadas a la conservación. La Serranía no será la excepción. La primera amenaza es el cambio climático global que modifica las condiciones climáticas de estos sitios, las cuales se pueden perder. Es cuestión de supervivencia del propio planeta. El otro es el orden público, la gobernabilidad, en especial la zona de parques nacionales. Ocupación ilegal. Grupos armados al margen de la ley. Tala, cultivos ilícitos, minas antipersona, construcción de infraestructura como puentes y carreteras que construyó la guerrilla destinadas a actividades ilícitas. Además, minería y ganadería en parques nacionales, actividades vedadas.

El Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete se suma a los cerca de 15 millones de hectáreas de parques nacionales de Colombia. De momento, no están autorizadas las visitas turísticas.

Un artículo de Enrique Rodríguez Andrade.