Si yo mismo soy activo, entonces sólo puedo reflexionar después y hacer observaciones en la memoria de mi actividad. En contraste con esto, puedo observar algo que otra persona hace sin memoria, es decir, observarlo inminentemente.

Por eso los objetos, ya sean vivos o muertos, son siempre inmanentes. Los sujetos, es decir, el “yo” sólo se me da siempre en la memoria para mí. Los sentimientos siempre me llevan a los acontecimientos recordados, de modo que el ser humano tiende a llevar consigo su memoria sentida cuando observa objetos y, por lo tanto, los ve.

No veo nada nuevo en un objeto, si tomo en cuenta mi sentimiento, entonces sólo veo mi sentimiento y lo proyecto sobre el objeto que tengo enfrente. Para captar un objeto en su profundidad, para verlo en sus posibilidades abiertas, tendría que ser profundo y abrirme a mí mismo, para evocar en mí el sentimiento que una vez experimenté. Cuando me distraigo, no tengo esa sensación. El dolor es una concentración en uno mismo en tiempo real, es decir, sin memoria. No se puede recordar el dolor que se siente. Ni la alegría tampoco. Todas las emociones no pueden ser recordadas por el sentimiento, sino sólo vacías, es decir, como algo de conocimiento. Si eres lo suficientemente persistente y paciente, puedes incluso ver cómo crece una hoja, por ejemplo. Que uno no vea esto y sólo vea el resultado más tarde radica en el hecho de que uno no observa el tiempo suficiente y/o de manera uniforme, persistente y paciente.

Los grandes científicos hacen exactamente eso, observan algo durante mucho tiempo y así ven cómo este algo cambia o no cambia. Sólo cuando soy capaz de enfocar mi inactividad en un objeto y no en mi memoria de sentimientos, tengo la oportunidad de experimentar algo nuevo. Si siento el vacío, si permito el nirvana, por así decirlo, el otro puede trabajar en mí, de lo contrario trabajo en el otro, pero sólo si no tengo memoria sentida, porque con esta memoria no trabajo en el otro y tampoco en mí mismo.


Este Texto fue traducido por nuestra Autora Sara Krampl. Gracias Sarah.