Soplo Mortal de Michael Sumper

Soplo Mortal de Michael Sumper

Aparte de muchas otras delicias culinarias, el whisky es el disfrute favorito del autor austriaco Michael Sumper, Por lo que no sorprende que ese oro líquido tenga un rol importante también en la tercera parte de su trilogía escocesa.

Michael Sumper le facilitó a PensaTiempo un extracto de su última parte de la trilogía. Así que esperamos poder despertar su curiosidad por la novela “Soplo Mortal”:

 

“Este es un bunker militar antiguo de los alemanes, de la Segunda Guerra Mundial”, explicaba el dueño de casa a sus invitados asombrados. “Se extiende cuatro pisos hacia abajo, pero no quiero aburrirlos nuevamente con más escaleras” , decía con una mirada pícara hacia McBurn. “Ustedes deben creerme que hace mucho tiempo ya estamos amueblados de manera muy confortable. Hasta los alemanes no pudieron disfrutar mucho este inmueble. Un disfrute muy, muy corto, eso les quiero asegurar. Puedo servirles un whisky? Rara vez puedo darle la bienvenida a un experto verdaderamente escocés para esta agua de la vida en mi casa.”

“Con mucho gusto, Antonio, ¡no había esperado algo así!”

El pulsó la repisa de libros que se abrió flotando silenciosamente hacia un lado. Detrás había un altar antiguo, iluminado indirectamente, que estaba colmado con los whiskys dorados más caros Los invitados, entrando, estaban totalmente asombrados y sorprendidos. Cada tipo de exquisitez de los Highlands, conocidas o no, se encontraban allí puestos en fila y bien iluminados. McBurn hasta vio algunos, que en Escocia misma son una rareza.

“Antonio, Antonio, me ves estupefacto.”

“Me alegra mucho que alguien aprecie mi pasión por coleccionar. Personalmente creo que coleccionar estampillas puede ser lindo y gratificante, pero yo, yo prefiero mi propia pasión” decía con una leve sonrisa. “¿Qué les puedo ofrecer, señores?”

“Te cedemos la oportunidad para sorprendernos”, respondió Salvo.
“Bueno, sorprendido ya estoy, ¿qué es lo que podrá seguir?”, decía McBurn, tratando de controlar su entusiasmo.

“Vamos a tomar este, el que es para las ocasiones muy especiales.” Sacó tres vasos de cognac muy delgados y los colocó cuidadosamente en la mesita. Luego abrió con una llave diminuta el tabernáculo del altar y sacó de él una botella panzuda y amplia con un contenido bastante oscuro. Vertió, no sin antes oler la botella, en cada vaso un dedo de whisky.

“Vasos de cognac ¿para whisky?” McBurn se mostró desconcertado.

“Le pido, mantener el vaso con dos dedos, así como lo hago yo.” Sujetaba el vaso entre el dedo anular y el dedo del corazón y cerraba su mano casi alrededor del vaso completo. “Les contaré una historia, que ojalá no olviden jamás.” Elevó el vaso un poco y McBurn y Salvo lo imitaron sincronizados, como en un ballet. “Cuando se cortaba la cebada para este whisky corría el año 1783. El 4 de junio de ese año, los hermanos Montgolfier presentaron al público atónito en su ciudad natal Annonay en Francia un globo. En esos días aún se creía que el humo, que sube hacia el cielo, era el que elevaba el globo. ¿Qué más ocurría en el Viejo Mundo? El Tratado de París de 1783 puso fin a la guerra de independencia de los Estados Unidos. New Hampshire registró en su constituciónen que “todos los hombres han nacido iguales y libres”. Algo remarcable en nuestros tiempos, con sus nuevos problemas. Simón Bolívar nació ese mismo año, el es héroe nacional en varios países latinoamericanos y caribeños. Nuestro whiskey comenzaba a madurar en un barril. En el año 1883, después de 100 años de maduración, finalmente fue embotellado. Una caja de botellas de este whisky se hundió con el Titanic. Hoy existen solo dos botellas en todo el mundo. Ambas me pertenecen a mí.” Había un silencio absoluto. “Ahora, mis señores, ustedes han temperado el whiskey con sus manos, por lo que está listo para ser degustado. La superficie grande que este vaso especial le otorga al whisky que libere sus aromas antiguos. Los sentidos de ustedes van a poder comprender los siglos y disfrutarlos.” Olfateaba el vaso y sus ojos radiaban de felicidad. “Este whisky no se toma con hielo o agua fría. Para eso me es demasiado valioso. Primero tomen un pequeño trago para preparar los nervios gustativos para este deleite. Como la exposición que es introducción de la orquestra de un gran concierto. Luego viertan el resto en la boca, perseveren un momento, dejen que el whisky pueda permanecer un momento en cada lado de la lengua, reflexionen sobre lo que les he contado y luego disfruten de una sola vez.”

Ambos hicieron como les había indicado. Al silencio que siguió, McBurn lo interrumpió diciendo: “Esta fue la mejor degustación de whisky que yo jamás he tenido. Siendo escoses, me es difícil admitirlo.”


 

Michael Sumper, nacido 12-04-1953 en Villach, Austria. A los 18 años estuvo en el Sudán como diseñador. Cuando estuvo estacionado en Chipre, recibió el Premio Nobel de la Paz junto a todos sus camaradas cascos azules contemporáneos. Director del Grupo Cultural de los Ferrocarriles Austriacos con seminarios y exposiciones en Finlandia, Venecia (Italia), Frankfurt (Alemania), Viena (Austria) y Eslovenia. Cofundador de una fundación que hace veinte años apoya niños en Sri Lanka. Sus viajes siempre se han transformado en libros: “Die Adria von Grado bis Dubrovnik” (El mar Adriático de Grado a Dubrovnik), “Piratennest und Drachenkopf” (pueblucho de piratas y cabeza de dragón) y ahora la trilogía escocesa. Hoy en día vive o en su ciudad natal Villach o en la ciudad italiana de Grado.


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