Reflexionando sobre el muro en la frontera estadounidense hacia México que Donald Trump prometió a sus adeptos, asusta  no solamente con la misantropía  que se demuestra abiertamente – uno además se pregunta para qué se desea construir un muro, si ya existe uno.

La frontera entre México y EEUU está fortificada de tal manera como si de un lado o del otro existiesen criminales peligrosos que están cumpliendo sus penas. En consecuencia, hay mucho movimiento en los pocos ojos de aguja, como aquel puente que cruza de El Paso hacia Juárez. Durante la noche se aprietan los autos uno contra el otro, parece ser un cielo de estrellas de luces rojas traseras de los automóviles. Pero ahí se corta la luz, sólo por un momento, y cuándo se encienden las luces nuevamente, el cuerpo de una mujer yace exactamente en la frontera. Marco Ruiz (Demián Bichir) llega primero al lugar del crimen, sin embargo con mucho gusto le cede el caso a su colega estadounidense Sonya Kross (Diane Krueger). La mujer fallecida es americana, una jueza que era conocida por sus veredictos contra mexicanos en El Paso, ¿a quién le interesa su muerte en México? Pero la cuestión se complica cuando Sonya se da cuenta que allí no solamente hay un solo cuerpo, sino dos. La parte superior es de la jueza, y la parte inferior es de una niña desaparecida de Juárez.

Desde los años 1990 han desaparecido más de mil mujeres jóvenes

Suena brutal, pero esto no es tan ficcional, más bien vida real. En los años 1990, la serie de homicidios de mujeres jóvenes en la ciudad fronteriza Juárez recibió por primera vez atención internacional. No se sabe exactamente cuántas mujeres han desaparecido desde entonces. Quien investiga los números que existen, deduce pronto que deben ser más de mil. Secuestradas, torturadas, violadas y mutiladas, muchas de las mujeres son encontradas semanas más tarde. Hay una montaña en las afueras de la ciudad, donde una y otra vez los asesinos tiran a los cuerpos de sus víctimas. En “The Bridge” también se muestra esa montaña. Allí, las madres de niñas desaparecidas recorriendo paulatinamente el suelo con palos, buscando a los cadáveres.

El asesino en serie de “The Bridge” utiliza esa situación en la frontera. A él no le importará mucho en su plan de venganza personal, pero sus actos comienzan a despertar dudas que son incómodas para los norteamericanos. Al sur de la frontera desaparecen cientos de niñas, y nadie se preocupa por ello. Pero si desapareciera una sola niña estadounidense, rubia, y porrista, se desataría el infierno en la búsqueda por ella.

Una pareja bastante desigual hace la investigación

Al final, Marco y Sonya investigan juntos, siendo una pareja bastante desigual. Él, uno de los pocos policías en Juárez que no se deja sobornar y sin embargo sabe cuándo debe apartar la vista. Ella, una policía ambicionada, que tiene el síndrome de asperger. Sonya no solo se abruma con sentimientos, ella no tiene ningún conocimiento sobre las circunstancias mexicanas. No entiende porque un policía se deja comprar, porque él hace causa común con los jefes. El hecho que ella no logra entender, y no porque no quiera hacerlo, sino por deficiencia, ese es el foco estridente en la luz del cual se tienen que medir los otros personajes. La figura de la agente actúa y jamás juzga desde una posición con aire de superioridad moral, ella lo hace simplemente porque es lo correcto. Y aunque a lo largo de la historia ella aprende que los reglamentos de servicio pueden ser interpretados de una u otra manera, ella sencillamente no es sobornable.

“The Bridge” entreteje las historias de muchas personas, que finalmente todas tienen algo que ver con el juego de rompecabezas, y en casi toda la historia solo el asesino sabe, cuales piezas pertenecen a cual lugar. Ahí está Steven Lindner (Thomas M. Wright), un hombre humilde, en el mejor sentido, que ofrece ayuda a las mujeres mexicanas que huyen de sus esposos o novios violentos y las contrabandea a EEUU – y finalmente se enamora de Eva (Stephanie Sigman), una de esas mujeres. O Charlotte Millwright (Annabeth Gish), que cruza el puente fronterizo justo en el momento en que se encuentra el cadáver de la mujer. Poco después, ella descubre que su marido solo puede mantener sus riquezas porque en su terreno se encuentra la abertura de un túnel por el cual los traficantes de seres humanos contrabandean a sus víctimas. O el periodista y adicto a pastillas Daniel Frye (Matthew Lillard), en otros tiempos un reportero famoso y ahora una chatarra humana, en el que sólo hay más cinismo que alcohol o pastillas. Para ellos todos, el puente fronterizo es una conexión entre sus demonios en ambos mundos.

  

Visto de manera superficial, “The Bridge” puede ser una serie de suspense americana muy típica. Pero sin embargo logra ver entre los bastidores, a pesar de toda la acción, la sangre, el motivo del asesino que en el fondo es muy monótono, y aunque se justifique la clasificación de “a partir de 18 años”.

Hoy, El Paso y Ciudad Juárez son una región metropolitana dentro del marco del acuerdo de libre comercio NAFTA [Tratado del libre Comercio de América del Norte por sus siglas en inglés. Nota del traductor], solo teniendo una de las fronteras mejor controladas entre ellos. Pero en tiempos no tan remotos, El Paso no era nada más que la parte norte de Juárez. Hasta que los políticos en algún otro lugar se inclinaron por sobre un mapa y trazaron en él una frontera. Una raya arbitraria en el mapa que resultó en una buena vida para las personas al norte de ella, y esta buena vida es con lo que sueñan las personas al sur de la misma, por lo que cientos de ellos tratan de cruzar esta frontera cada día. Y entremedio está ese puente, que podría unir a las personas, pero mismo así las separa.

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